Turismo: buenos niveles de ocupación, pero poco respeto por los protocolos

Turismo: buenos niveles de ocupación, pero poco respeto por los protocolos

En Las Grutas las playas se vieron colmadas, pero los propietarios denunciaron que se permitió el ingreso sin reservas.

El primer movimiento turístico fuerte para los destinos de Río Negro y Neuquén tuvo espacio este fin de semana largo. La habilitación para poder desplazarse, los feriados y las buenas temperaturas acompañaron para que la actividad mas castigada por la pandemia tenga su primer balance positivo desde marzo. Las Grutas y sus playas fue uno de los lugares más elegidos, pero también Bariloche y la cordillera neuquina con San Martín de los Andes como centro de recepción, se entusiasmaron con la primera apertura.

En San Martín de los Andes también fue muy auspiciosa la llegada de visitantes. Alejandro Apablaza, secretario de Turismo de la ciudad, estimó ayer por la tarde que la ocupación rondará un 50% porque fue creciendo entre el viernes y el sábado. El dato tiene una mayor relevancia porque no todos los establecimientos habilitados para recibir a turistas decidieron abrir sus puertas en esta oportunidad.

En Las Grutas el porcentaje fue similar pero hubo un reclamo de los propietarios y dueños de alojamientos porque muchos turistas llegaron sin reservas y se les permitió entrar a buscar lugar a la ciudad. Se había establecido que el requisito para ingresar era contar con una reservación.

En la previa se estimaba una ocupación del 15% pero aseguraron que se duplicó con los que ingresaron sin tener contratado el alojamiento antes. Por este motivo solicitaron una reunión urgente a las autoridades municipales.

A Las Grutas sin reserva

Los prestadores manifestaron en las últimas horas su enojo ante las autoridades locales. Es que estimaron que existe un 30% de ocupación, que es más del doble de la que se preveía en base al nivel de reservas, y es lo que detonó el malestar.

Dijeron que la municipalidad dejó entrar gente sin controlar ese dato, por lo que terminaron deambulando por la ciudad y alojándose en establecimientos que no estaban habilitados para funcionar, en desmedro de otros que, en base a las exigencias del Estado, se equiparon para prevenir posibles casos de Covid.

“Nos hicieron anunciarle a la gente que sólo podría entrar con reservas, y nos hicieron inspecciones para constatar el cumplimiento de las pautas sanitarias. En base a eso, nos dieron un sello de calidad para poder funcionar. Pero resulta que después dejaron entrar a todos. Y el que llegó sin reservar se pudo alojar en lugares no habilitados, porque nadie los controló. Eso fue en desmedro de aquellos que cumplieron con todas las normas, que en muchos de los casos se quedaron con las camas vacías” relató, enojado, un prestador extra hotelero.

Los protocolos bajo la lupa


Las playas de Las Grutas se vieron desbordas de visitantes desde el inicio del fin de semana largo, pero el comportamiento de los turistas y residentes parecen estar lejos de los cuidados que se requieren por la pandemia. Desde el municipio se montó una prueba piloto con la implementación de la guardia urbana.

Sin embargo, los controles en las playas, a cargo de la guardia urbana que, se implementó a partir del sábado pero no rindió los frutos esperados.

Las cortas soguitas que se entregaron para demarcar el espacio que las personas iban a ocupar en la arena (para facilitar el respeto por el distanciamiento obligatorio) lejos estuvieron de la descripción de “cintas delimitadoras”, que anunciaron los partes de prensa.

Al ser ofrecidas por los jóvenes, con la petición de que les fueran devueltas al finalizar la jornada, los turistas las rechazaron sin entender, en la mayoría de los casos, la función que podrían llegar a cumplir.

Además, fueron muy pocos los que tomaron en cuenta la sugerencia de alejarse de las playas céntricas y optar por los balnearios ubicados al sur, en momentos en los que estuvo a punto de registrarse la pleamar.

Algunos turistas, sin embargo, trataron de respetar las distancias y otras pautas sanitarias. Pero, a nivel general, reinó el escaso apego a estos cuidados.

Un párrafo aparte mereció el maltrato que sufrieron los jóvenes de la guardia urbana. Es un grupo de 14 chicos que promedian los 20 años y, pese a abordar de manera amena a la gente, recibieron insultos de gran parte de ese público al que se acercaron, con la intención de brindarles sugerencias.

El buen clima sirvió para que los visitantes pudieran aprovechar la mayor cantidad de horas al aire libre en la playa, pero a juzgar por lo ocurrido quedará mucho para mejorar de cara al inicio de la temporada alta.

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