La otra cara de la pandemia: aumento de los femicidios durante el aislamiento social

La otra cara de la pandemia: aumento de los femicidios durante el aislamiento social

El 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. En contexto pandémico, las cifras van en aumento y el tormento de muchas mujeres encerradas con sus agresores dificulta e invisibiliza aún más la problemática.

La fecha fue declarada por la ONU en el año 2000, con el principal objetivo de llamar a los gobiernos a generar políticas públicas a fin de erradicar la violencia contra las mujeres. A 20 años… ¿qué nos dicen las cifras de estas políticas?

En lo que va del 2020, en Argentina se contabilizan 265 femicidios (datos del 1/1/2020 al 20/11/2020), en los cuales se observa que el principal vínculo entre víctima y agresor es el de pareja o ex pareja. Muchas de esas víctimas habían hecho una denuncia previa, pero eso no fue suficiente, lo cual deja al descubierto un sistema judicial lento, injusto y patriarcal.

El lugar físico donde ocurren la mayoría de los femicidios es el hogar de la víctima, lo que revela el gran peligro que corren muchas mujeres al estar aisladas con sus agresores, y muchos niños y niñas en contacto directo con sus abusadores.

Según informa el observatorio de las violencias de género “Ahora que si nos ven”, desde el comienzo del aislamiento social, preventivo y obligatorio el 20 de marzo de este año se relevaron 184 femicidios en todo el país.

Asimismo, 230 niños y niñas han perdido a sus madres a causa de este flagelo, y en más de un caso, fue su propio progenitor quien cometió el femicidio.

La violencia contra las mujeres es histórica, y da cuenta de la desigualdad estructural entre los géneros, que se repite en diferentes ámbitos sociales. A 11 años de la promulgación de la Ley 26.485 de Protección Integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, que se considera un gran avance legislativo, se ven desfasajes en la realidad, ya que su implementación no se plasma en lo cotidiano de las violencias y deja al descubierto la ausencia estatal para terminar con el flagelo.

En su Art. N°4 la mencionada ley define a la violencia contra las mujeres como toda conducta, acción u omisión que, de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, basada en una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, así como también su seguridad personal.

Los femicidios son la expresión más extrema de la violencia machista contra la mujer, sin embargo, es necesario visibilizar otras formas de violencia que pueden naturalizarse:

La violencia PSICOLÓGICA es la que causa daño emocional, disminución de autoestima y perturba en general el pleno desarrollo personal. Está fuertemente marcada por el control del otro, tanto de sus acciones como de su comportamiento. La era digital brinda herramientas que sostienen esta idea de control y monitoreo. Este tipo de violencia en particular es difícil de percibir, y es la que deja fuertes marcas subjetivas que derivan en una profunda angustia y malestar. Los/las adolescentes se presentan como un grupo vulnerable frente a este tipo de violencia. El momento de reposicionamiento subjetivo que implica la adolescencia pone como tema principal las elecciones exogámicas (fuera de la familia). Por eso hay que estar muy atentos a los noviazgos en esta franja etaria y saber distinguir cuando aparecen conductas violentas.

La violencia SEXUAL se trata de cualquier acción u hostigamiento que implique la vulneración de la mujer en todas sus formas (con o sin acceso genital) del derecho de decidir voluntariamente acerca de su vida sexual o reproductiva.

La violencia ECONÓMICA y PATRIMONIAL se dirige a ocasionar un menoscabo en los recursos y bienes materiales de la mujer a partir de la posesión, tenencia o propiedad de sus bienes, etc.

También existen diferentes modalidades de violencia, que se entienden como las formas en que se manifiestan los tipos de violencia en diferentes ámbitos: doméstico, institucional, laboral, contra la libertad reproductiva, obstétrica, mediática.

¡Es urgente!

Garantizar la Ley 26.150 de Educación Sexual Integral en las escuelas con el objetivo de visibilizar las violencias, generar espacios de escucha y contención. Asimismo, contribuye a la construcción de relaciones más igualitarias, deconstruir estereotipos y a la prevención contra todo tipo de abusos.

Datos

El pasado 19 de noviembre se conmemoró el Día Mundial para la Prevención del Abuso Sexual en las Infancias y el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación compartió información relevante sobre ASI en Argentina:

Las niñas de más de 5 años de edad son las principales víctimas de abuso sexual.

En la mitad de los casos, los agresores viven con las víctimas, pero también se pueden dar en otros espacios, como la escuela o a través de internet (que se conoce como grooming).

En 3 de cada 4 casos, el agresor es un familiar directo o una persona de confianza.

El 80 % de las denuncias se hizo luego de recibir Educación Sexual Integral.

Fuente: Voces y apuntes.

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