Chubut prohibió el uso de celulares dentro de las cárceles
La provincia de Chubut dio un paso fuerte en materia de seguridad al convertir en ley la prohibición del uso de celulares dentro de las cárceles, una medida que busca frenar delitos como estafas y extorsiones que, en muchos casos, se gestaban desde los propios establecimientos penitenciarios. La normativa fue aprobada por amplia mayoría en la Legislatura y establece no solo la prohibición de los dispositivos móviles, sino también un sistema de comunicación controlada para garantizar el contacto de los internos con sus familiares y defensores.
El tema no pasó desapercibido y fue parte del debate en el programa Vengan de a Uno, en los estudios de Somos Santa Cruz. A lo que surge una pregunta que empieza a instalarse con fuerza: ¿podría aplicarse una medida similar en Santa Cruz?
La ley chubutense apunta directamente a terminar con los llamados “call centers del delito”, es decir, maniobras delictivas organizadas desde el interior de las cárceles mediante el uso de celulares. Con la nueva normativa, se prohíbe el ingreso, la tenencia y el uso de estos dispositivos, y se prevé incluso la instalación de inhibidores de señal para evitar comunicaciones clandestinas. Al mismo tiempo, se implementará un sistema de llamadas controladas, sin acceso a internet ni aplicaciones, con números previamente autorizados.
En este contexto, la discusión se traslada inevitablemente a Santa Cruz, donde la problemática también ha sido señalada en distintas oportunidades. La posibilidad de avanzar con una legislación similar abre interrogantes sobre su viabilidad, su impacto real y los desafíos que implicaría su implementación. ¿Sería efectiva para reducir delitos? ¿Están dadas las condiciones técnicas y políticas para avanzar en ese sentido? ¿Podría generar resistencia en el sistema penitenciario o incluso cuestionamientos desde el punto de vista de los derechos humanos?
Por ahora no hay definiciones concretas, pero el caso de Chubut ya empieza a marcar un precedente en la región y pone sobre la mesa un debate que, tarde o temprano, podría llegar con fuerza a la agenda santacruceña.





