El Banco Central baja encajes bancarios desde abril para impulsar el crédito y la actividad
La medida reduce en cinco puntos porcentuales los encajes y busca aumentar la liquidez del sistema financiero. El objetivo es reactivar la economía, aunque podría generar tensiones en la inflación.

El Banco Central de la República Argentina decidió reducir en cinco puntos porcentuales los encajes bancarios a partir del 1 de abril, en una medida orientada a incrementar la liquidez del sistema financiero y fomentar el crédito al sector privado.
La decisión fue adoptada por el Directorio de la entidad que encabeza Santiago Bausili, al resolver no prorrogar una normativa transitoria que había elevado los encajes a su nivel más alto en tres décadas. Esa disposición, vigente desde agosto y extendida en noviembre, expirará a fines de marzo.
Con este cambio, el esquema monetario mostrará una leve flexibilización luego de un período marcado por políticas contractivas. El objetivo del Gobierno es avanzar en un proceso de “remonetización” que permita dinamizar la economía en un contexto de bajo nivel de actividad y caída del crédito.
Los encajes bancarios representan el porcentaje de los depósitos que las entidades financieras deben mantener inmovilizados en el Banco Central. Su reducción implica que los bancos dispondrán de mayores fondos para prestar, lo que podría traducirse en una baja de tasas de interés y en mejores condiciones de financiamiento para empresas y consumidores.
En el caso de los depósitos a la vista, como cuentas corrientes y cajas de ahorro, el encaje pasará del 50% al 45%. Parte de esos fondos podrá mantenerse en efectivo, mientras que el resto se integrará con instrumentos de deuda pública.
La medida alcanza también a otros instrumentos en pesos, como cauciones y fondos comunes de inversión tipo “money market”, utilizados habitualmente por billeteras virtuales para remunerar saldos.
El contexto en el que se adopta la decisión muestra señales de debilidad en el crédito. Según datos oficiales, en febrero los préstamos al sector privado crecieron apenas un 0,2%, mientras que el financiamiento al consumo registró caídas tanto en préstamos personales como en el uso de tarjetas de crédito.
A esto se suma un aumento de la morosidad, que ya supera el 10% del total del crédito bancario, lo que llevó a las entidades a endurecer condiciones de otorgamiento en los últimos meses.
Sin embargo, la reducción de encajes también plantea desafíos en materia inflacionaria. Al aumentar la cantidad de dinero disponible en la economía, podría generarse presión sobre los precios, en un escenario donde la inflación aún se mantiene por encima del 3% mensual, según estimaciones privadas.
En este sentido, el economista Martín Rapetti advirtió que la inflación de marzo podría ubicarse en torno al 3,1%, superando la evolución de los salarios y afectando el poder adquisitivo.
De esta manera, la medida del Banco Central refleja el delicado equilibrio entre reactivar la economía y sostener la desaceleración inflacionaria, en un contexto marcado por la incertidumbre tanto a nivel local como internacional.





