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En medio de la baja natalidad global: Putin y su polémica medida “psicólogo para mujeres que no quieren hijos”

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marzo 20, 2026

Mientras en Rusia el gobierno impulsa medidas polémicas como recomendar atención psicológica a mujeres que expresan no querer tener hijos, en Argentina los datos muestran una fuerte y sostenida caída de la natalidad que ya comienza a transformar la estructura social del país.

La reciente actualización del Ministerio de Salud ruso encendió el debate internacional al incorporar en sus cuestionarios de salud reproductiva una recomendación directa: si una mujer responde que no desea tener hijos, debe ser derivada a un psicólogo clínico. La medida, que no aplica a los hombres, fue justificada por autoridades como una forma de “fomentar una actitud positiva hacia la maternidad”, aunque generó cuestionamientos.

En paralelo, Argentina atraviesa un fenómeno completamente distinto pero igual de significativo. Según estudios recientes, la tasa de natalidad cayó un 40% desde 2014, una de las bajas más pronunciadas de América Latina. Hoy, el 57% de los hogares no tiene hijos menores de 18 años, una cifra que refleja un cambio profundo en la forma en que se configuran las familias.

El descenso no es casual ni responde a una única causa: especialistas señalan factores como la mayor autonomía de las mujeres, cambios en las expectativas de vida, el acceso a la educación, la postergación de la maternidad y las condiciones económicas. A esto se suma una fuerte caída en la fecundidad adolescente y un aumento en la edad promedio en la que las mujeres deciden tener hijos.

Los datos también evidencian una transformación demográfica más amplia: crecen los hogares unipersonales, aumentan las familias monoparentales, en su mayoría encabezadas por mujeres, y se incrementa la población de adultos mayores. El promedio de hijos por mujer, que en el pasado era significativamente alto, hoy se acerca a niveles similares a los de países europeos.

En este contexto, el contraste entre políticas que buscan incentivar la natalidad desde lo institucional y una sociedad que, de manera progresiva, decide tener menos hijos o directamente no tenerlos, abre interrogantes de fondo: ¿Se trata de una elección individual, de un cambio cultural o de una respuesta a las condiciones actuales de vida? ¿Qué rol debe ocupar el Estado frente a estas decisiones?

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