Reforma laboral: ¿Qué cambia para las empleadas domésticas?
La reforma laboral introdujo cambios que también impactan en el régimen del trabajo en casas particulares, aunque el sector continúa regido por la Ley 26.844, que mantiene su carácter autónomo frente a la Ley de Contrato de Trabajo.
Uno de los cambios más relevantes es la ampliación del período de prueba, que pasa a ser de seis meses para todas las modalidades. Durante ese tiempo, el empleador podrá finalizar la relación laboral sin expresión de causa y sin obligación de pagar indemnización por despido. Superado ese plazo, vuelven a regir las reglas habituales de protección, incluida la indemnización por antigüedad.
La normativa también avanza en la formalización administrativa: la transferencia bancaria será considerada prueba válida de pago de salario y se habilita el uso de recibos electrónicos. Además, se permite que la provisión de indumentaria pueda reemplazarse por una compensación económica no remunerativa, si ambas partes lo acuerdan.
En caso de conflictos judiciales, los créditos laborales se actualizarán según el Índice de Precios al Consumidor (IPC) más un 3% anual, con el objetivo de unificar criterios y dar mayor previsibilidad. Pese a las modificaciones, se mantienen derechos centrales como la jornada máxima, las licencias y la indemnización por antigüedad una vez finalizado el período de prueba.





