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El 44% de los jóvenes argentinos aún vive con sus padres: el alto costo de independizarse retrasa la emancipación

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julio 30, 2026

Un estudio del Centro de Investigaciones Sociales de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) reveló que el 44% de los jóvenes argentinos continúa viviendo con sus padres, una realidad que refleja las crecientes dificultades económicas para acceder a una vivienda propia o alquilada.

Según explicó Matías Araujo, investigador especializado en movilidad, vivienda y urbanismo de la Fundación Tejido Urbano, una persona necesita actualmente alrededor de $1.321.651 mensuales para vivir sola, mientras que el salario promedio de los jóvenes ronda los $900.000, una brecha que dificulta el proceso de independencia.

De acuerdo con el especialista, quienes lograron emanciparse perciben ingresos de entre $1,4 y $1,6 millones, mientras que quienes permanecen en el hogar familiar suelen ganar entre $600.000 y $750.000.

Entre las principales causas del retraso en la emancipación, Araujo señaló el deterioro del mercado laboral, la precarización del empleo, la extensión de las trayectorias educativas y el aumento sostenido del costo de los alquileres.

En ese sentido, indicó que el mercado laboral juvenil cambió significativamente en las últimas dos décadas. Mientras que años atrás era habitual conseguir un primer empleo formal cerca de los 20 años, actualmente muchos profesionales acceden a sus primeros puestos estables recién entre los 28 y 31 años.

El costo de los alquileres también representa un fuerte obstáculo. En muchos casos, el alquiler consume hasta el 60% del ingreso mensual, reduciendo la capacidad de ahorro y alejando aún más la posibilidad de acceder a una vivienda propia.

Otro factor que agrava la situación es la informalidad laboral. Actualmente, cerca del 36% de los jóvenes trabaja sin registrar, una condición que limita el acceso a créditos, dificulta la firma de contratos de alquiler y genera mayor incertidumbre económica.

Como consecuencia, la edad promedio para independizarse también se modificó. Si hace dos décadas los jóvenes dejaban el hogar familiar entre los 24 y 25 años, hoy la edad promedio asciende a 27,5 años. Del mismo modo, el acceso a una vivienda propia, que antes se proyectaba alrededor de los 35 años, ahora suele postergarse hasta los 40 o 44 años.

El informe también muestra diferencias según la región del país. En la Ciudad de Buenos Aires solo uno de cada cuatro jóvenes logra independizarse, mientras que en algunas provincias del norte los porcentajes son más elevados, aunque muchas veces esa situación responde a dinámicas familiares distintas o a condiciones económicas más vulnerables.

Los especialistas coinciden en que este escenario no solo retrasa la conformación de nuevos hogares, sino que también modifica los proyectos de vida de una generación que enfrenta mayores dificultades para acceder a un empleo estable, alquilar una vivienda o proyectar la compra de una casa propia.

Fuente: Infobae

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