El padre, la madre y el hermano de Loan declararon por primera vez ante el tribunal y quedaron frente a frente con los imputados
La quinta jornada del juicio por la desaparición de Loan Danilo Peña estuvo marcada por la entereza del padre, el desgarrador llanto de la madre y el silencio de Laudelina Peña. José, María y Mariano declararon ante el Tribunal Oral Federal de Corrientes en una audiencia cargada de tensión y emoción.
José Peña fue el primero en tomar la palabra, poco antes de las 10 de la mañana. Ingresó sin mirar a su hermana Laudelina ni al resto de los imputados, pero con la vista alta y el gesto firme. Acompañado por una psicóloga de DOVIC, recordó a su hijo con serenidad: “Loan es todo para mí. Me levantaba con él, era mi compañero. Me decía: ‘Papá, yo soy tu compañerito’”. Describió al niño como alegre, unido a sus hermanos, aficionado al acordeón.
Al relatar el almuerzo del 13 de junio de 2024, el día que Loan desapareció, José contó que fue su propia hermana quien lo alertó: Laudelina regresó y le preguntó “¿No estás con Loan?”. Así supo que el nene no estaba. Sobre la tía y el ex marino Carlos Pérez dijo: “No siento nada. Son personas, nada más. Espero que, si saben algo, lo digan”. También señaló que notó a Laudelina nerviosa y alejándose de la familia durante la búsqueda.
El llanto de María
A las 12:25 ingresó María Noguera. Buscó con la mirada a los imputados al entrar y los encontró. Comenzó a hablar despacio, con pausas, pero se quebró al recordar la despedida: había ayudado a Loan a subir al caballo y le dijo “nos vemos más tarde”. Desde ese momento, su testimonio fue interrumpido por el llanto.
“Nunca me pasó de no saber nada de mis hijos. Ocho hijos crié. Al más chiquito no sé qué le pasó, no sé si está vivo. Quiero a mi nene”, dijo entre lágrimas, en uno de los momentos más emotivos de la jornada. El presidente del tribunal le ofreció frenar, pero ella decidió continuar.
Apuntó directo contra Laudelina y Pérez: “Que me diga dónde está Loan, qué pasó y de dónde sacó el botín. Yo tengo el presentimiento de que está vivo. Ellos saben con quién está, qué come. Ese es el sufrimiento de la familia”. Cuando la defensa le pidió que nombrase a los sospechosos, lo hizo sin dudar. En ese momento, Pérez reaccionó de forma impulsiva: “Yo no sé nada”, dijo en voz audible, lo que obligó al presidente a pedir silencio en la sala.
El llanto de María fue in crescendo hasta volverse desconsolado. Gritaba pidiendo la aparición de su hijo y justicia. El clima conmovió incluso a Victoria Caillava, que derramó algunas lágrimas. Laudelina, que había permanecido en silencio y con mirada ausente durante toda la mañana, solicitó retirarse del recinto por malestar. Al regresar, tenía el rostro de haber llorado.
El hermano mayor
Mariano Peña cerró la jornada. Fue el más breve y el más contenido. Recordó a Loan como un chico que crecía “con alegría, felicidad y en libertad” y admitió que evitaba mirar a los imputados: “Me angustia todo lo que se dijo, de lo que se los acusa. Ojalá digan algo, mis padres sufren”. Significativo que, minutos antes, hubiera recordado a Laudelina como “una segunda madre”.
El miércoles continuarán declarando otros hermanos de Loan, y el jueves lo hará la abuela.





