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Sea Lion: cómo un descubrimiento de petróleo en 2010 volvió a poner a Malvinas en el centro de la tensión

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septiembre 4, 2026

Un descubrimiento realizado en 2010 volvió a quedar en el centro de la disputa por las Islas Malvinas. Se trata de Sea Lion, un yacimiento de petróleo descubierto por la británica Rockhopper Exploration en aguas ubicadas a unos 220 kilómetros al norte de las islas.

El pozo 14/10-2 permitió comprobar que había petróleo en cantidades suficientes para considerar comercial al yacimiento. Hoy el proyecto es operado por la israelí Navitas Petroleum, que posee el 65%, mientras Rockhopper mantiene el 35%.

La tensión aumentó después de que el presidente Javier Milei anunciara en cadena nacional un endurecimiento de las sanciones contra empresas extranjeras que operen en las islas y anticipara la construcción de una base naval en Tierra del Fuego. El mandatario volvió a reivindicar la soberanía argentina sobre Malvinas y aseguró que utilizará herramientas diplomáticas, económicas, judiciales y legales para defender esa posición.

El anuncio se produjo luego de que Donald Trump planteara esta semana la posibilidad de revisar la postura de Estados Unidos sobre la soberanía de las islas.

Horas después, Navitas y Rockhopper aseguraron que continuarán con Sea Lion y sostuvieron que cuentan con licencias petroleras válidas otorgadas por el gobierno de las islas, además del respaldo del Reino Unido. También afirmaron que los acontecimientos recientes no tendrán un efecto significativo sobre el desarrollo del proyecto.

El proyecto ya tiene una inversión aprobada de US$1.800 millones para su primera etapa. El plan contempla perforar 11 pozos y alcanzar una producción inicial de unos 50.000 barriles diarios.

La producción está prevista para comenzar en el primer trimestre de 2028, aunque podría sufrir algunos meses de demora. Además, Navitas avanza con infraestructura de apoyo en Puerto Argentino para las operaciones offshore.

El escenario queda marcado por dos posiciones enfrentadas: Argentina busca impedir o desalentar la explotación de hidrocarburos en las islas, mientras las empresas sostienen que tienen autorización para operar y cuentan con respaldo británico.

Si las sanciones argentinas avanzan, podrían generar obstáculos económicos o legales para las compañías. Si Navitas y Rockhopper mantienen sus operaciones, la disputa económica y diplomática por Sea Lion podría profundizarse.

Así, un pozo perforado durante apenas 18 horas en 2010 se convirtió, 16 años después, en uno de los principales puntos de tensión económica alrededor de Malvinas.

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