Señales de alerta frente al acoso y la importancia de poner límites
En el marco de los recientes casos de repercusión mediática e institucional vinculados a situaciones de hostigamiento —como el acoso sufrido por la influencer La Reini o denuncias en el ámbito de la salud—, la licenciada en Psicología Lucila Caro visitó el estudio del programa “Vengan de a Uno” para brindar herramientas conceptuales y pautas de acción frente a conductas invasivas.
Insistencia, “red flags” e incomodidad
La especialista definió de manera categórica la frontera entre una aproximación cotidiana y un episodio de acoso:
Incapacidad de aceptar un “no”: La insistencia ante la negativa expresa de otra persona constituye de por sí una forma de acoso. “El acoso es no respetar el límite que está poniendo un otro, es no considerar la autonomía personal ni tolerar el rechazo”, remarcó Caro.
Invasión de espacios y escalada: Entre las señales de alerta (red flags) se destaca la irrupción progresiva en espacios de privacidad (inscribirse en las mismas actividades, apariciones “casuales” en lugares de frecuentación habitual o la búsqueda de contacto con allegados).
El parámetro de la incomodidad: El límite subjetivo para detectar el acoso es el malestar. Si la presencia o insistencia de alguien genera incomodidad y continúa pese al pedido de que cese, se está frente a un patrón invasivo.
Romantización y mitos sobre la figura del acosador
Caro desmontó el mito de que el acoso sea una manifestación de afecto o romanticismo:
Diferencia entre amor y sometimiento: “No es un hombre enamorado, es una persona que no tolera el rechazo. El amor tiene que ver con cuidar al otro y desear su bien; si el deseo del otro no soy yo, el respeto a esa negativa es amor”.
Acoso a varones: Si bien estadísticamente afecta en mayor medida a las mujeres, la profesional aclaró que los hombres también sufren acoso, aunque los mandatos sociales dificultan en muchos casos la visibilización o la denuncia.
Diferentes perfiles: Existen desde acosadores que realizan lecturas alteradas de la realidad (creyendo sostener vínculos inexistentes) hasta quienes buscan intencionadamente someter o incomodar a la víctima, pasando por aquellos que no logran elaborar la pérdida tras la ruptura de una relación.
Aislamiento, violencia institucional y canales de asistencia
Frente a la respuesta de allegados que suelen relativizar el acoso o justificar al agresor (“yo lo conozco y no es así”), la psicóloga advirtió que esa invalidación suele aislar a la víctima y demorar la búsqueda de ayuda.
Recomendaciones clave: Guardar capturas de pantalla, registros de mensajes e historial de llamadas sin borrar pruebas; construir redes de apoyo con amigos o familiares y no transitar la situación en soledad.
Medidas judiciales: Recordó que existen las órdenes de restricción o perimetrales, las cuales incluyen la prohibición de comunicación por cualquier vía (digital o presencial).
En cuanto a los entornos laborales o situaciones donde prima la asimetría de poder, instó a no guardar silencio por miedo a perder el empleo y acudir a los organismos competentes:
- Ministerio de Trabajo: Para denuncias de acoso laboral.
- Comisaría de la Mujer y la Familia: Para la radicación de denuncias formales e interposición de medidas cautelares.
- Línea 144: Canal nacional y gratuito de orientación, contención y asesoramiento ante situaciones de violencia de género.
Contacto profesional
La Lic. Lucila Caro atiende en su consultorio particular ubicado en calle Rosario Vera Peñaloza N° 1700 (detrás del Banco Nación) y puede contactarse a través del teléfono 297-478 5156.





