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Con 2,30 de altura, Yamir enfrenta un crecimiento que no se detiene y limita su movilidad

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mayo 4, 2026

Un joven de 21 años que padece una enfermedad genética poco frecuente atraviesa una situación crítica en la Patagonia y su familia pide ayuda para mejorar su calidad de vida. Se trata de Yamir, quien nació con Síndrome de Weaver, y hoy mide aproximadamente 2,30 metros y no puede caminar debido al crecimiento acelerado de sus huesos, lo que le genera fuertes dolores y limitaciones motrices. Actualmente necesita una grúa especial para poder levantarse de la cama y adaptar su vivienda a sus necesidades. Quienes deseen colaborar pueden hacerlo a través del alias yamir03.solmp

Yamir sufre esta condición que provoca un crecimiento óseo desmedido que no es acompañado por músculos y tendones, afectando su movilidad y desarrollo. Su mamá, Soledad, recuerda que desde su nacimiento ya presentaba características poco habituales, aunque el diagnóstico definitivo llegó recién dos años después, tras múltiples estudios.

Con el paso del tiempo, su crecimiento fue cada vez más acelerado. Según relata su familia, durante su primer año llegó a crecer hasta seis centímetros por mes. Hoy, debido a los últimos “estirones”, hace más de un año que no puede caminar y hay días en los que ni siquiera puede moverse por la rigidez y el dolor que sufre.

Además de las dificultades físicas, Yamir también presenta limitaciones en el habla, pudiendo comunicarse con pocas palabras, aunque comprende perfectamente lo que ocurre a su alrededor. Hasta los 18 años contó con acompañamiento terapéutico en una escuela especial, pero al finalizar esa etapa quedó sin ese apoyo, lo que impactó aún más en su estado general.

En las últimas semanas, un video difundido por su familia permitió visibilizar su situación y generó una ola solidaria en su comunidad, Río Colorado. Vecinos, instituciones y particulares comenzaron a colaborar con donaciones, ropa adaptada, alimentos, e incluso una cama ortopédica que actualmente está siendo modificada para ajustarse a su tamaño.

Sin embargo, la familia asegura que aún necesitan elementos fundamentales, como una grúa hospitalaria para poder movilizarlo, ampliar su habitación y adaptar el baño a sus necesidades. Mientras tanto, Soledad continúa cuidándolo prácticamente sola, con el acompañamiento ocasional de su hija menor y la ayuda solidaria que sigue llegando.

La historia de Yamir expone no solo la lucha diaria frente a una enfermedad poco frecuente, sino también la importancia del acompañamiento social y comunitario para mejorar su calidad de vida.

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