Milei aseguró que hubo “avances enormes” por Malvinas, pero la ONU no obligó al Reino Unido a negociar
El presidente Javier Milei afirmó que su Gobierno logró “avances enormes” en la cuestión de las Islas Malvinas y sostuvo que, gracias al acercamiento con Estados Unidos, Naciones Unidas “obligó a Inglaterra a sentarse a negociar” con la Argentina. Sin embargo, esa afirmación no se corresponde con el alcance real de las resoluciones del organismo internacional ni con la postura mantenida por el Reino Unido.
Las declaraciones del mandatario se produjeron luego de la victoria de la Selección argentina frente a Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026, partido tras el cual los futbolistas exhibieron una bandera con la inscripción “Las Malvinas son argentinas”, un gesto que Milei respaldó públicamente.
Si bien el Comité Especial de Descolonización de la ONU aprobó el pasado 25 de junio una nueva resolución en la que solicita a la Argentina y al Reino Unido retomar las negociaciones sobre la soberanía del archipiélago, el documento no tiene carácter vinculante. La resolución no obliga jurídicamente a Londres a negociar, no fija plazos ni contempla sanciones en caso de incumplimiento.
Además, este pronunciamiento no representa una novedad impulsada por la actual administración, sino que mantiene una posición sostenida por Naciones Unidas desde la Resolución 2065 aprobada en 1965, que desde entonces insta a ambos países a dialogar para resolver la disputa.
Los avances que sí destaca el Gobierno
Durante la gestión de Javier Milei, la Argentina logró mantener el reclamo por Malvinas en los principales foros internacionales y obtuvo nuevamente el respaldo de bloques como el Mercosur, la CELAC, el Grupo de los 77 más China y distintos países que apoyan la reanudación de las negociaciones con el Reino Unido.
Asimismo, el Gobierno reabrió canales de cooperación con Londres en cuestiones humanitarias, como la identificación de soldados caídos, la organización de visitas de familiares y el tratamiento de temas vinculados con la conectividad y la conservación pesquera, siempre bajo la denominada fórmula de salvaguardia de soberanía.
En paralelo, la Cancillería presentó protestas diplomáticas por la exploración petrolera impulsada por empresas autorizadas por las autoridades isleñas y por distintos movimientos militares británicos en el Atlántico Sur.
Sin cambios en la postura británica
Pese a esas gestiones, el Reino Unido no modificó su posición histórica sobre la soberanía de las islas y continúa rechazando la posibilidad de abrir negociaciones bilaterales.
Tampoco Estados Unidos alteró oficialmente su respaldo a Londres. Si bien trascendieron informes sobre debates internos dentro del Pentágono respecto de la política hacia las islas, Washington nunca anunció un cambio formal de postura ni impulsó conversaciones entre ambas partes.
Petróleo y presencia militar
Mientras la Argentina continuó presentando reclamos diplomáticos, el proyecto petrolero Sea Lion avanzó durante 2025 hasta alcanzar la decisión final de inversión y mantiene previsto iniciar la producción en 2028.
Al mismo tiempo, el Reino Unido sostiene su presencia militar permanente en las Islas Malvinas con tropas, aviones Eurofighter Typhoon, patrulleros, infraestructura logística y ejercicios militares periódicos, una política que reafirmó en su Estrategia de Seguridad Nacional de 2025.
Otro de los episodios recientes fue el paso del patrullero HMS Medway por aguas cercanas al territorio argentino. La Cancillería presentó una protesta formal, aunque esta se produjo varios días después de que el desplazamiento del buque ya fuera de conocimiento público.
Un balance con matices
En este contexto, especialistas consideran que el Gobierno puede exhibir una mayor actividad diplomática en relación con la causa Malvinas y la continuidad del respaldo internacional al reclamo argentino. Sin embargo, remarcan que no se registraron cambios sustanciales en la posición del Reino Unido ni avances concretos hacia una negociación sobre la soberanía.
De esta manera, la ONU volvió a reiterar el pedido de diálogo que sostiene desde hace más de medio siglo, mientras Londres mantuvo su negativa a negociar y continuó desarrollando proyectos económicos y militares en el archipiélago.




