Tras la salida de Adorni, el Gobierno convierte la eliminación de las PASO en su nueva prioridad legislativa
Milei anunció en la reunión del miércoles con legisladores que la eliminación de las primarias es su máxima prioridad en el Congreso. Para sumar voluntades, el oficialismo ofrece incorporar listas colectoras en el marco de la Boleta Única de Papel, un mecanismo que le permitiría competir sin alianzas formales y que beneficiaría a gobernadores aliados.
Con el escándalo patrimonial de Manuel Adorni cerrado y Diego Santilli al frente de la Jefatura de Gabinete, el Gobierno de Javier Milei tiene un nuevo objetivo legislativo central: la eliminación de las PASO. El propio Presidente lo anunció en el encuentro del miércoles con legisladores en Casa Rosada, y Santilli lo confirmó en la reunión que mantuvo ese mismo día con Patricia Bullrich y bloques aliados en el Senado.
La estrategia oficial no apunta a eliminar definitivamente las primarias sino a suspenderlas, y el mecanismo que se ofrece como compensación a los aliados es la incorporación de listas colectoras en el marco de la Boleta Única de Papel. El sistema permitiría que fuerzas distintas compitan en algunas categorías pero vayan juntas en otras, tal como ocurrió en 2011 cuando Cristina Kirchner sumó votos presidenciales con listas que competían entre sí para gobernador en la provincia de Buenos Aires.
Qué gana cada actor
Para Milei, el esquema le permitiría sumar votos para su reelección sin necesidad de sellar alianzas formales con el PRO o la UCR. Para los gobernadores aliados, la posibilidad de “enganchar” sus listas locales debajo de la boleta presidencial garantizaría tracción de votos, algo especialmente útil para fuerzas sin candidato presidencial propio. Para el PRO y la UCR, preservarían su identidad y sus propios bloques legislativos.
El Gobierno justificará la medida en términos de ahorro y saturación ciudadana ante la sucesión de elecciones, aunque el objetivo real es político: arrebatarle a la oposición una herramienta clave para ordenar sus internas, especialmente en un peronismo fracturado entre kicillofistas, cristinistas, massistas y peronistas federales que parecen cada vez más lejos de construir listas de unidad.
El nudo del radicalismo
La reforma necesita mayoría absoluta en el Senado —37 votos—, lo que hace indispensable el acompañamiento de los diez senadores de la UCR. “Si el acuerdo no contiene a la UCR, no se va a poder aprobar en el Senado”, reconocen los propios libertarios. Sin embargo, sectores del radicalismo advierten que un acuerdo de ese tipo solo tendría sentido si el partido va con Milei como candidato presidencial, algo que deberá resolver la Convención Nacional y no unos pocos gobernadores.
Por ahora, en la oposición advierten que no vieron nada concreto. “Es un globo de ensayo”, sintetizó un senador con voto clave. Santilli pidió más tiempo para juntar voluntades y resulta poco probable que haya novedades en las próximas dos semanas. Con el receso de invierno a la vuelta de la esquina, la discusión podría llegar a los recintos, en el mejor de los casos, en agosto.





