Una empresa privada propone construir el primer reactor nuclear modular del mundo en Argentina con inversión de USD 1.200 millones
Meitner Energy, compañía en la que el Invap tiene participación accionaria, presentó ante el Gobierno una iniciativa para instalar un reactor SMR en el sitio Atucha. El proyecto generaría 2.000 puestos de trabajo y se financiaría íntegramente con fondos privados. El anuncio llega en medio de una crisis en la CNEA, que registró más de 60 despidos.
El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció este miércoles que Meitner Energy presentó una propuesta para construir un reactor nuclear modular pequeño (SMR) en el sitio Atucha de Nucleoeléctrica Argentina, con una inversión estimada de USD 1.200 millones financiada íntegramente con capital privado. De concretarse, sería el primer proyecto comercial de este tipo a nivel mundial.
Meitner Energy pertenece al Ansari Group, corporación internacional liderada por el empresario estadounidense de origen iraní Hamid Ansari, y tiene al Invap argentino como accionista con el 40% del capital. La propuesta contempla la construcción del ACR-300, un reactor de Generación III+ con tecnología PWR y una potencia aproximada de 300 MWe, basado en un diseño de ingenieros argentinos. El plazo estimado de construcción es de cinco años, una vez obtenidas las aprobaciones del Ministerio de
Economía y el licenciamiento de la Autoridad Regulatoria Nuclear.
El proyecto generaría alrededor de 2.000 puestos de trabajo directos a lo largo de las etapas de desarrollo, construcción, puesta en marcha y operación. Nucleoeléctrica Argentina tendría el derecho de asumir la operación y el mantenimiento en condiciones de mercado, mientras que Meitner Energy pagaría un canon por el uso de los terrenos. Por su monto y tecnología, el proyecto sería admisible dentro del Súper RIGI, el régimen de incentivo a las inversiones que se tramita en el Congreso.
El modelo que impulsa el Gobierno
El secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Nápoli, celebró el anuncio y lo describió como “exactamente el modelo que venimos impulsando: el Estado genera las condiciones y garantiza la previsibilidad, y el sector privado invierte el capital asumiendo el riesgo”. Destacó además que la elección de Argentina por parte de una empresa privada para construir su primer reactor “confirma que el capital técnico, con las condiciones correctas, se transforma en inversión, trabajo y energía limpia de base”.
Crisis en la CNEA como telón de fondo
El anuncio se da en un momento de tensión en la Comisión Nacional de Energía Atómica, donde más de 60 desvinculaciones desataron dos jornadas de protestas con incidentes y presencia de Gendarmería. El presidente de la CNEA, Martín Porro, aclaró que los despidos no alcanzaron a científicos ni personal técnico estratégico sino a contratos a plazo fijo de 2023, aunque el conflicto reavivó el debate sobre el ajuste en el sector estatal.
Uno de los puntos más sensibles es la desarticulación del proyecto Carem, el reactor nuclear pequeño que venía desarrollando la CNEA y que, según voces críticas, sería reemplazado por la iniciativa de Meitner Energy. Desde el sector oficial y privado se señaló, sin embargo, que el Carem no era un reactor modular y que su ingeniería estaba lejos de completarse, con costos de capital considerablemente más elevados.
Especialistas también alertaron sobre la fuga de más de 200 ingenieros y expertos nucleares formados localmente que emigraron al sector privado o al exterior en busca de mejores salarios, en un contexto de reactivación global del negocio nuclear.





